
agradable posible. © sfar / Norma ed
como el gato parlanchín (Recordemos un gato horripilante de feo y tirillas que sin embargo es el protagonista principal de la saga con sus ocurrencias, su amor por su ama, sus interrogantes y maneras de cuestionar el comportamiento errático de sus amos y por ende de la humanidad).

Una vez llegados a París el choque de culturas y diferencias de habito de vida llevan al rabino a comportarse de manera más contradictoria que nunca, sobre todo en cuanto a su supuesta espiritualidad religiosa se refiere,lo cual produce no pocas situaciones hilarantes muy bien hilvanadas por Sfar,(La escena en la que el desorientado Rabino entra en una iglesia católica es memorable) el gato también es presa de todavía más interrogantes ,que un chucho callejero parisino le intentará "solventar" (Todo un acierto el tete a tete entre el gato y el chucho), y por primera vez vemos a una hasta ahora muy segura Zablya menospreciarse y dudar de si misma al sentirse, incomoda, una extraña en un sitio donde la gente viste y habla totalmente distinto a ella.
El álbum se lee con una sonrisa en los labios desde el principio al final, y en mi opinión mejora los dos anteriores, lo cual es un punto más a favor de Sfar, un autor que parece una máquina de contar historias, una especie de maestro de ceremonias con un cerebro repleto de fábulas de los más diversos estilos, sorpresas, y emoción, todas construidas con un buen hacer y una naturalidad realmente pasmosa, todas haciendo gala de un sentido del humor que te lo crees, que no suena a postizo, consiguiendo dotar a todos sus personajes incluidos el interesante elenco de personajes secundarios que suelen poblar sus tebeos o los de cuatro patas parlanchines ,de una humanidad y ternura pocas veces vistas en los tebeos con tanto salero y como dirían duende.
Con Sfar por lo que le llevo leído (Que no es todo, ya quisiera..) es difícil fallar, y el gato del rabino es una de sus mejores dianas.

© Sfar / Norma ed